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¿Dónde ver el eclipse total del 12 de agosto? La Fundación Starlight escoge los mejores cielos de toda Galicia

La astrofísica y directora de la Fundación Starlight, Antonia Varela, arroja un poco de luz a muchas de las incógnitas sobre el eclipse total que se podrá disfrutar en distintos puntos de Galicia este verano. En esta conversación con Galiciapress Varela habla de la oportunidad que tiene España para explotar el concepto del astoturismo, capaz de descongestionar las ciudades afectadas por el turismo de masas y revitalizar zonas rurales, la carrera espacial y la necesidad de preservar el cielo nocturno, el elemento compartido por toda la humanidad durante miles de millones de años.

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El 12 de agosto media España tendrá la vista puesta en el cielo. Será durante un periodo breve de tiempo, pero intenso y capaz de dejar en aquellos que disfruten del acontecimiento un recuerdo para toda la vida. Un eclipse total de sol no se ve todos los días. Ni siquiera todos los siglos. Hay vidas que pasan sin haber sifrutado de un espectáculo tan único y extraordinario, lo que motiva en este 2026 una gran expectación en toda la franja que podrá disfrutar del eclipse y para aquellos que se desplazarán a los territorios donde se podrá ver el sol totalmente ocultado por la luna. Una parte de Galicia será el lugar escogido por muchos miles para vivir ese momento, pero, ¿a dónde ir? ¿Cuál es el mejor sitio? ¿Qué cielo ofrece la mejor y más limpia panorámica? En la Fundación Starlight, expertos en conservar y verificar la salud del firmamento, tienen la respuesta. 

 

 

 

UN SIGLO ESPERANDO

 

Una de las personas que más tiempo lleva esperando por este momento en toda España es Antonia Varela, directora gerente de la Fundación Starlight desde enero de 2019, doctora en Astrofísica e investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) con casi cuatro décadas de recorrido, entre los muchos cargos que ostenta. Para ella, no obstante, será la segunda vez que contemple un eclipse total de sol. 

 

“Para mí va a ser muy emotivo por poder verlo en mi país. Voy a poder compartirlo con mi familia y amigos, pero el hecho de haber estado preparándolo en la comisión científica y con todos los cursos de formación que hemos hecho desde la Fundación va a resultar muy especial”, declara Varela, que hace unos días estuvo en Santiago de Compostela ofreciendo una conferencia en el Ateneo de Santiago titulada ‘Galicia bajo la sombra del eclipse: cielos Starlight y oportunidad territorial’. 

 

 

 

Galicia será uno de los territorios privilegiados el próximo 12 de agosto, aunque Varela disfrutará del momento en uno de los alojamientos Stalight de Soria, en la localidad de Muriel Viejo. “Tengo ese viaje comprometido desde hace años”, reconoce, remarcando que la labor de la Fundación Starlight ha estado muy enfocada en los últimos años a promocionar el astroturismo, un concepto que puede ser todo un motor económico para zonas como la mencionada Soria o el interior de Galicia. 

 

 

 

“Hemos sido pioneros en este sentido. El cielo puede aprovecharse de manera científica, pero no es solo un recurso para los astrofísicos, sino también puede aprovecharse para el turismo. Los destinos deberían sellar una alianza en defensa del cielo por la repercusión que tiene el cielo en el en el desarrollo, en el progreso de los pueblos, de la biodiversidad y por la salud misma del planeta, no solo de las personas”, indican desde la Fundación, donde creen que esto tiene un impacto directo sobre aquellos “espacios rurales” que “a veces más empobrecidos, sino económicamente, en riesgo incluso de dramática despoblación” y que, curiosamente, son “los que tienen mejores cielos”.

 

Fruto de ese trabajo durante casi 20 años, la Fundación Starlight ha tejido una red con más de 300 destinos con reservas, alojamientos, empresas y actividades que conforman este sistema “riguroso, reconocido internacionalmente y único en el mundo para espacio de cielos oscuros para el turismo”. Pero no solo de eclipses vive el astroturismo: lluvias de estrellas, auroras…todo tipo de efemérides que, no obstante, no tienen la repercusión mediática de la talla de este eclipse, que “a escala a humana resulta muy inusual”. 

 

Para ponerlo en contexto, en la España peninsular hace más de 100 años que no tiene lugar un acontecimiento así. En las Islas Canarias pudieron disfrutarlo en 1959, pero hay puntos del planeta que tienen que esperar 375 para ver algo así. “Para una Fundación como la nuestra es fundamental. Va a ser un catalizador para volver a mirar a cielo, para poner en valor las actividades y experiencias ligadas al astroturismo, para divulgar el conocimiento científico y, en particular, la astrofísica. Seguro que más de un niño y una niña querrán ser astrónomos después del eclipse”, estima Varela.

 

Eclipse solar hoy 8 abril de 2024: a qué hora es y dónde se ve
Foto: EP

 

ESPAÑA SERÁ EL MEJOR LUGAR PARA VER EL ECLIPSE

 

Pese a que el impacto más importante puede ser el social, el económico no es ni mucho menos menor, y todos los lugares en los que sea visible el eclipse, aunque sea por un periodo de tiempo breve -en Galicia la totalidad del eclipse durarán menos de 2 minutos en los mejores lugares para verlo, como en el norte de Lugo-, se beneficiarán del acontecimiento. En Estados Unidos, el eclipse de 2017 reportó entre 1.500 y 2.000 millones de dólares de ingresos, cifra que se disparó hasta los 6.000 con el eclipse de 2024 en el país norteamericano. “No creo que haya ningún evento, ni siquiera una Super Bowl, que genere más ingresos por cápita en el mundo”, manifiesta Varela. No obstante, llama a evitar “quedarse en lo superficial” de un evento como este, que cree será “multitudinario, pero no de masas”: “Masificación es un término para cuando se carga un territorio, pero este es un evento puntual, aunque esos 200 segundos que durará el eclipse total muevan a millones de personas”. 

 

 

 

“Lo que tenemos es que hacerlo sostenible, responsable. Queremos que la gente vea el eclipse y lo disfrute, pero pensando en la comunidad local, dejando las cosas mejor de como las encontramos”, subrayan desde la Fundación Starlight, cuyos esfuerzos están destinados a invitar a la gente que acuda a ver el eclipse a que comparta el transporte, espacien su estancia, reduzca el material que vayan a usar, como las gafas para ver el eclipse que pueden reutilizarse durante años, y recuerde que esta será “una fiesta colectiva, con gente que quizá prefiera vivirla en solitario, pero con muchos viajeros procedentes de otras partes del mundo, porque España va a ser el mejor lugar para ver el eclipse”.

 

“Infraestructura, servicios, seguridad, logística… la mayor red de espacios Starlight del mundo y de astroturismo está en España, la mayor red de alojamientos, el mayor número de profesionales en astroturismo, todo eso lo hemos propiciado nosotros desde la Fundación”, destaca Varela, lo que pone un punto a favor sobre otras naciones como Islandia donde también se podrá ver el eclipse -siempre que el tiempo, claro está, acompañe ese día-. En cualquier caso, llama a no quedarse solo en la anécdota de este episodio, sino que sirva “para seguir atrayendo al visitante, que el del astroturismo es de calidad, de alto valor, con una gran sensibilidad ambiental en muchos casos, un perfil económico y cultural medio-alto, son la clase de viajeros que uno quiere tener todo el año, y el eclipse tiene que ser un gancho para que descubran que aquí se puede hacer astroturismo de altísimo nivel”.

 

El astroturismo puede ser la solución para descongestionar las zonas más masificadas, llevando a los viajeros a las zonas rurales, aquellas que tienen los cielos menos contaminados, donde el turista busca ese punto de desconexión y antiestrés. En ese sentido queda “mucha tarea por hacer”, pero la capacidad transversal de este modelo de turismo va más allá de las cifras, pues proteger el cielo todo el año, como se hace en aquellos lugares con el certificado de Starlight, ven como sus actuaciones preservan su biodiversidad, la naturaleza, la cultura o la arqueología. 

 

 

 

“El cielo ha marcado la historia y nuestra vida, y más en en lugares como Galicia tan unidos al mar. El astroturismo todavía da mucho más de sí porque va más a la comunidad local. Galicia tiene una oportunidad extraordinaria porque tiene el cielo y recursos naturales y culturales que puedes ligar al cielo haciendo experiencias multidisciplinares”, razona Varela, que pone de ejemplo las catas gastronómicas que se pueden hacer bajo la bóveda celeste o rutas náuticas para disfrutar del firmamento.

 

¿DÓNDE ESTÁN LOS MEJORES CIELOS PARA VER EL ECLIPSE Y LAS PERSEIDAS?

 

El gran reto de aquellos que hacen esta labor de divulgación es lograr que el contenido científico sea accesible e interesante sin que ello reste un ápice de rigor científico. “Se puede hacer lecturas de historias bonitas, con esa conexión ancestral, tradicional y cultural ligada al cielo, sin dejar de explicar la ciencia y la realidad, respetando siempre lo anterior. Pero es fundamental en el astroturismo encontrar el equilibrio para hacer sencillos conceptos que pueden parecer complejos, que el storytelling despierte expectación, asombro y conocimiento”, explica Varela, que en su faceta como docente busca siempre trasladar a sus alumnos esa idea siempre que puede alejarse del lenguaje técnico y árido en el que a veces tienden a caer algunas disciplinas científicas. 

 

 

 

Desde la Fundación Starlight se esmeran por hacer esa divulgación todavía más amplia, tratando de buscar fórmulas para que el astroturismo sea también accesible e inclusivo, incluso creando mecanismos sonoros para aquellas personas con discapacidad visual. En todo ello llevan mucho tiempo trabajando, con más de cuatro años preparando el gran eclipse, aportando todo su conocimiento al sector público, implicando a las administraciones, pero también espoleando la colaboración público privada. 

 

“Estamos trabajando desde la base con el sector empresarial, alojamientos rurales, medios de comunicación, instruyéndolos, informando acerca del eclipse, ayudando a generar experiencias y productos múltiples”, detalla. La Fundación también cuenta con mapas a los que pueden acceder todos los interesados para conocer cuáles son los mejores sitios para disfrutar del eclipse siempre con todas las medidas de seguridad y avituallamiento. Guías y monitores Starlight, embajadores del eclipse y otros profesionales orientarán a los curiosos durante el eclipse, pero también previamente con todas las actividades que realizan en la red de la Fundación Starlight, también disponibles para su consulta en la aplicación de la entidad. 

 

 

 

Y es que agosto estará lleno de eventos astronómicos que nos obligan a no quedarnos solo con el eclipse, que coincidirá con otra noche mágica como es la de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, una lluvia de estrellas que permitirá a los amantes de la astronomía vivir una jornada inolvidable. “Los que tengan oportunidad que vivan el eclipse en la franja de totalidad, en una zona donde puedan ver la puesta de sol sin obstáculos, y donde la contaminación lumínica sea muy poca para poder disfrutar de las Perseidas de noche. Lo mejor es quedarse ya en un sitio donde vas a tener más actividades después de astroturismo, que es lo que la gente va a tener más necesidad y más ganas”, recomienda Varela.

 

 

 

CRISTALES ESPECIALES, PERO SIN GAFAS DURANTE LA TOTALIDAD

 

Con respecto al eclipse, la astrónoma insiste: “¡Que a nadie le falte la gafa del eclipse sabiendo las graves secuelas que puede producir en la visión!”, advierte, recordando que esto hay que cumplirlo “a rajatabla”. Lo curioso del eclipse, y algo que tal vez no todos sepan, es que hay un momento breve y especial en el que la recomendación es mirar al eclipse de manera directa, sin necesidad de gafas ni cristales especiales. Es en el momento de la totalidad del eclipse y solo y exclusivamente durante la totalidad.  

 

 

 

“Cuando empieza nunca hay que mirar al sol directamente. En la parcialidad uno adquiere la sensación de seguridad al bajar la intensidad y la luminosidad, pero la luz que emite en unidad de superficie el sol es la misma y es tal que puede dañar la mácula”, analiza Varela, que incide una vez más en que hasta que la luna no oculte el sol en su totalidad, “en el momento que pasa el anillo de diamantes, pasados unos segundos”, no nos podemos quitar las gafas. Solo ahí es cuando podremos ver “las perlas de Baily, que son una preciosidad, aunque no es más que la luz del sol atravesando el relieve de la luna”. Una vez terminada esta fase es importante recuperar las lentes especiales. 

 

“EL CIELO NUNCA DEJA DE EMOCIONARME Y SORPRENDERME”

 

El eclipse tiene lugar, además, en un momento en el que parece reactivado la carrera espacial, siendo el capital privado el que está realizando las mayores inversiones. Varela ve en esta fiebre notas positivas y negativas. El aumento de la contaminación lumínica, las “megaconstelaciones de satélites”, la basura espacial o las radiofrecuencias son contras dentro de este interés por el espacio cuando persevera en la idea de que “no hay ni una sola razón para contaminar el cielo”, exigiendo una regulación también para el espacio. “¿Cuántos satélites necesitamos en el espacio para que tengamos 5G?”, se pregunta con ironía. 

 

Los intereses ya no sociales, sino particulares, están también jugando un papel importante en esta carrera, por lo que llama a ser especialmente cautelosos con “las inversiones de grandes operadores privados”, enfatizando en que “el cielo es de todos” y que España, por ejemplo, colabora de manera estrecha con muchas misiones científicas codo con codo con la Agencia Europea, pero también con la NASA y las agencias de países como Japón o Canadá, en proyectos que pueden ayudar tanto en campos como las comunicaciones o la observación terrestre hasta para predecir sunamis o controlar incendios. 

 

“La carrera espacial es necesaria, incluso para el progreso de la Tierra, pero ¿hasta qué punto es lícito que ese espacio todo lo podamos invadir para fines lucrativos, personales y particulares? Hay que evitar deteriorar este recurso”, sostiene Varela, que llama a que sea la colaboración público-privada la que haga esta alianza positiva para la investigación, pues, como el universo, hay infinidad de posibilidades.

 

 

 

Por todo esto, Varela llama a cuidar y preservar nuestros cielos nocturnos. “Tenemos cielos que no puede disfrutar el 83% de la población mundial. No somos conscientes de ello. Apenas el 15% de la población vive con cielos de calidad mientras la contaminación lumínica crece a un ritmo del 9,6% cada año. Los espacios Starlight son espacios saludables. Cuidar el cielo es cuidar nuestra salud por la repercusión que tienen los ciclos circadianos”.

 

Además, gente como Varela, que mantienen la vista puesta en el cielo, no parecen aburrirse jamás de todo cuanto tiene que ofrecer. “Tengo una gran suerte. He podido viajar por el mundo y conocer los mejores cielos del planeta. Nunca me dejo de emocionar, ni siquiera con los de Canarias, a los que estoy tan acostumbrada”, afirma con emotividad, la misma que dice sentir cuando posa su mirada en las estrellas y se queda “paralizada”. 

 

Foto: EP

 Las constelaciones me dan serenidad, seguridad y felicidad verlas. Siempre me emociona; siempre me sorprende. Para mí mirar al cielo es como contemplar una obra de arte siempre distinta"

 

 

“Nunca lo dejo de mirar. Las constelaciones me dan serenidad, seguridad y felicidad verlas. Siempre me emociona; siempre me sorprende. Para mí mirar al cielo es como contemplar una obra de arte siempre distinta, no hay nada más grandioso. Tenemos un cielo común para toda la humanidad. Desde hace 4.500 millones de años que se formaron el Sol y nuestro planeta es lo que ha precedido siempre. Toda la vida del hombre, todas las generaciones existentes, ha sido bajo este cielo. Somos parte de ese universo, de ese polvo de estrellas. Esa dimensión la tendríamos que tener desde pequeñitos, porque todos vamos a volver a ser polvo de estrellas en una cadena que no terminará nunca”. No sé si ustedes se sienten pequeños y parte de algo enorme, pero si esta reflexión no lo hace no sé qué lo hará.

 

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